El juego es importante para la salud

Los juegos ayudan a los niños a comprender cómo funcionan las cosas y les enseña desde la coordinación motriz hasta las matemáticas, palabras y habilidades sociales como la convivencia y la empatía. No importa la edad, jugar en la niñez o adolescencia es igual de importante para la salud, pues mejora las habilidades motoras.

El juego es considerado un derecho de la niñez y también una oportunidad para crecer y desarrollarse. A través de él, el niño manifiesta su personalidad, desarrolla su lenguaje y sus habilidades motoras, comprende la realidad que lo rodea y se va apropiando de ella. Muchos padres saturan a sus hijos con diversas actividades educativas desde una edad cada vez más temprana, dejando de lado uno de los factores más importantes para el desarrollo humano: el juego. Diversos estudios señalan que jugar incide en el desarrollo integral ya que mejora las habilidades cognitivas, creativas y socio-afectivas, particularmente en los jóvenes.

Según el sitio web Parenting.com, un ambiente rico en juegos es básico para el desarrollo del bebé y le enseña habilidades que usará a lo largo de su vida. De acuerdo con la información publicada, los juegos están inexorablemente ligados al aprendizaje, a la socialización, el desarrollo e incluso al intelecto. Jugar es el trabajo de los niños y requiere mucho más esfuerzo del que aparenta: al jugar se requiere un gran autocontrol y seguir reglas sociales del todo desconocidas para un menor.

Importante es destacar que el juego no solo ayuda al desarrollo físico de los infantes y a controlar sus impulsos, también mejora el estrés, la concentración y la memoria, y les ayuda además a entender cómo funcionan algunas cosas.

Según Stuart Brown, director del Instituto Nacional del Juego de Estados, esta actividad es importante no sólo en la infancia sino durante toda la vida.

De acuerdo con Brown, en su libro “Play: How It Shapes the Brain, Opens the Imagination, and Invigorates the Soul” (El Juego: cómo moldea el cerebro, abre la imaginación y vigoriza el alma), lo que tienen “en común ganadores de premios Nobel, empresarios innovadores, artistas e intérpretes, niños equilibrados, parejas y familias felices, es que juegan con entusiasmo toda su vida”.

Según expertos, las personas que hacen del juego parte de sus vidas, están menos propensas a sufrir enfermedades relacionadas con el estrés y las adicciones.

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Por qué el silencio es tan importante para nuestro cerebro

Florence Nightingale, una mujer extraordinaria considerada precursora de la enfermería moderna, afirmó: “El ruido innecesario es la falta de atención más cruel que se le puede infligir a una persona, ya esté sana o enferma”. Casi dos siglos más tarde, la ciencia ha confirmado que nuestro cerebro necesita el silencio casi tanto como nuestros pulmones el oxígeno.

El silencio contribuye a regenerar el cerebro

Nada fortifica tanto las almas como el silencio. Jacinto Benavente

Hasta hace poco se pensaba que las neuronas no podían regenerarse y que nuestro cerebro estaba condenado a un declive progresivo e inexorable. Sin embargo, con el descubrimiento de la neurogénesis todo ha cambiado, ahora los neurocientíficos se centran en descubrir qué puede promover la regeneración neuronal.

En este sentido, un grupo de investigadores alemanes del Research Center for Regenerative Therapies Dresden han descubierto que el silencio tiene un impacto enorme en el cerebro. Estos científicos comprobaron que en el cerebro de los ratones que se quedaban en silencio durante dos horas cada día crecían nuevas células en el hipocampo, la región del cerebro relacionada con la memoria, las emociones y el aprendizaje.

Además, constataron que esas nuevas células eran capaces de diferenciarse e integrarse en el sistema nervioso central para cumplir diferentes funciones. Por tanto, reservar algunos minutos al día para estar en completo silencio podría ser muy beneficioso para nuestro cerebro, ayudándonos a conservar la memoria y a ser más flexibles ante los cambios.

El silencio permite que el cerebro le dé sentido a la información

Nuestro cerebro tiene una “red por defecto” que se activa cuando estamos descansando. Esa red se encarga de evaluar las situaciones e información a la que nos hemos expuesto a lo largo del día y las integra en nuestra memoria o las descarta si son irrelevantes.

Básicamente, esa red funciona reclutando una serie de regiones del cerebro, que son las encargadas de seguir trabajando por debajo del nivel de la conciencia. También es la principal responsable de los destellos de genialidad ya que se encarga de ir atando cabos y buscar soluciones a los problemas.

Recientemente, investigadores de la Universidad de Harvard descubrieron que esa red se activa de forma especial cuando reflexionamos sobre nosotros mismos, por lo que sería esencial para reafirmar nuestra identidad. Estos investigadores también apreciaron que la red por defecto se activa cuando estamos en silencio y con los ojos cerrados ya que cualquier estímulo del medio que nos distraiga la “apagaría”.

El silencio es el elemento en el que se forman todas las cosas grandes. Thomas Carlyle

El silencio es el mejor antídoto contra el estrés

Las ondas del sonido provocan vibraciones en los pequeños huesos del oído, los cuales transmiten el movimiento a la cóclea, donde esas vibraciones se convierten en señales eléctricas que llegan hasta el cerebro. El problema radica en que nuestro cuerpo está programado para reaccionar de manera inmediata ante esas señales, incluso en medio de un sueño profundo. Por eso, el ruido provoca una activación de la amígdala, la cual responde estimulando la producción de hormonas como la adrenalina y el cortisol, que incrementan nuestro nivel de estrés.

Por eso, no es extraño que un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Cornell haya descubierto que los niños que viven en zonas cercanas a los aeropuertos, donde hay mucho ruido, son más vulnerables al estrés. De hecho, estos niños tenían una presión arterial más alta y niveles más elevados de cortisol.
Afortunadamente, el silencio tiene el efecto opuesto en nuestro cerebro. Mientras el ruido causa tensión y estrés, el silencio tiene un efecto sanador y relajante. Así lo comprobaron investigadores de la Universidad de Pavia, quienes descubrieron que:

tan solo dos minutos en silencio absoluto son más beneficiosos que escuchar música relajante y provocan una mayor disminución de la presión sanguínea.

Por tanto, ahora ya lo sabes: disfruta del silencio. Tu cerebro, tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán.

Fuente: muhimu

También puedes leer Qué efectos produce el silencio sobre tu cerebro.

El profesor bueno, explica; el profesor muy bueno, demuestra; el profesor excelente, inspira

Jin Akiyama: El profesor excelente fomenta la curiosidad de los alumnos, hace que sean ellos los que quieran saber, los que se interesen por aprender. Con el profesor excelente los alumnos se sorprenden.

¿Y tenemos suficientes profesores de este tipo?

Necesitamos más de los que hay, claro. En cambio, no necesitamos profesores que se limiten a explicar algo mientras esperan que los alumnos se apliquen mucho porque sí. Esto es más cómodo para el profesor, pero no es lo que suele ocurrir en una clase.

¿Y usted tuvo un profesor excelente?

Tuve esa suerte, sí. Un día, cuando era niño, el profesor nos llevó al bosque y nos hizo escuchar el sonido de las cigarras. Nos contó que estos insectos tienen un ciclo vital de once, trece o diecisiete años. Y que esos son números primos. Allí aprendimos qué eran estos números. Eso me sorprendió muchísimo, y empecé a interesarme por las matemáticas. ¿Cómo puede ser que un ser vivo se rija por los números primos? La naturaleza es un gran recurso para enseñar matemáticas.

Pues en la mayoría de clases se enseña escribiendo fórmulas en una pizarra.Akiyama

Esto es fatal, una enseñanza para robots. Limitarse a soltar la lección y mandar ejercicios no es una buena manera de educar.

¿Por qué dice usted que hay que cambiar la manera de enseñar matemáticas?

Porque los niños han cambiado. Cuando yo era pequeño no teníamos tantos juguetes estupendos como los de ahora. Nos entreteníamos con cosas más sencillas, la naturaleza era nuestra ludoteca. Y como todo era más sencillo, resultaba más fácil captar nuestra atención en la escuela. Pero ahora los niños están rodeados de estímulos, de juguetes y herramientas digitales fascinantes, así que la escuela también tiene que cambiar. La forma de enseñar ha de transformarse para que estos niños tan estimulados desde fuera se interesen por aprender. De lo contrario, aborrecerán la matemáticas, o cualquier otra disciplina. Tenemos que dejar que los alumnos participen, que vean, que experimenten.

Las matemáticas son amadas y odiadas a partes iguales. Algunas personas dicen ser negadas para los números.
Cualquier persona puede aprender matemáticas y comprenderlas, no sólo las de nivel elemental, sino también las avanzadas. Lo que se necesita es un buen profesor y capacidad de trabajo. Porque, sí, para aprender matemáticas también hay que picar piedra.

¿Los números no son para los vagos?
Las matemáticas requieren dedicación, pensar de forma profunda. Las personas que no están dispuestas a ello no podrán avanzar.

¿Qué característica comparten los grandes matemáticos?

La capacidad de focalizar su mente en una tarea concreta y de concentrarse.

¿Por qué empezó a usar la magia para explicar matemáticas?

Porque en mi país, Japón, el nivel de matemáticas empezó a bajar. Vivimos en una isla pequeña y muy poblada, con pocos recursos naturales, y lo único que nos puede hacer avanzar es el conocimiento, la economía de alto valor añadido. Por eso decidí divulgar las matemáticas, explicarlas de forma ilusionante; para que el nivel de matemáticas de la población de mi país mejore.

Pero Japón, los países asiáticos en general, salen muy bien en el informe Pisa. Según esta macro evaluación su nivel de matemáticas es excelente.

No me creo mucho los resultados de los países asiáticos en el informe Pisa. Obtienen buenos resultados porque hay una fuerte presión sobre los estudiantes, mucha disciplna inculcada desde las familias y las escuelas, pero poca pasión por aprender. Esto a la larga no puede ser bueno. En general, la forma de enseñar las matemáticas en Asia es muy antigua y mecánica, no fomenta la creatividad, que es algo fundamental para ir hacia delante. Los países europeos lo hacen mejor en este sentido, estimulan más la curiosidad.

En Catalunya, los estudiantes tienen muchos problemas con la geometría, es la parte de las matemáticas en la que obtienen peores resultados.
Qué raro. La geometría suele ser más fácil para los niños, porque podemos ver y tocar las figuras, no es tan abstracta como otras áreas de las matemáticas. Habría que estudiar por qué les cuesta tanto.

Aquí, Ensenyament ha aumentado a 4 horas semanales las horas de matemáticas en escuelas e institutos. ¿Es suficiente?
Considero que sí. Las matemáticas necesitan tiempo, ser enseñadas con calma, y con este tiempo ya debería bastar. Más que el tiempo, deberíamos preocuparnos de la forma de enseñar, hay que sacar las matemáticas de la clase, conectarlas con la naturaleza, con el mundo que nos rodea. Las matemáticas están en todos lados.

Fuente: La Vanguardia

El mago de las matemáticas

Educar con Cerebro

Repetir y repetir datos hasta memorizarlos no es el mejor camino para aprender. Los estudios científicos demuestran que la emoción, el deporte, la sorpresa y la experimentación son algunos de los ingredientes necesarios para sumar conocimiento.

¿Recuerdas cuando ibas a la escuela y en algunas asignaturas te hacían aprender de memoria decenas de datos? Que si fórmu- las de física y química, que si la capital de Colombia es Bogotá, que si la Revolución francesa estalló en 1789… Datos y más datos que el tiempo acaba borrando. Y aún más si el profesor era aburrido. En cambio, de seguro recuerdas a algún maestro que consiguió despertar tu atención e interés.

La emoción es el ingrediente secreto del aprendizaje, dice la neurociencia, fundamental para quien enseña y para quien aprende. El binomio emoción-cognición es indisoluble, intrínseco al diseño anatómico y funcional del cerebro, explica Francisco Mora.

Al parecer, la información que captamos por medio de los sentidos pasa por el sistema límbico o cerebro emocional antes de ser enviada a la corteza cerebral, encargada de los procesos cognitivos. Dentro del sistema límbico, la amígdala tiene una función esencial. Es una de las partes más primitivas del cerebro y se activa ante eventos que considera importantes para la supervivencia, lo que consolida un recuerdo de manera más eficiente.

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Enseñar significa Emocionar