Estimula tu cerebro para vivir más y mejor

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Todavía pasarán unos años antes que la mejora de nuestras habilidades mentales sea tan sencilla… ¡Pero no es pronto para ir reflexionando sobre ello!

Si nos esforzamos en tener un cuerpo joven, ¿por qué no actuar igual con el cerebro?
Elsa Punset charla con el neurólogo Álvaro Pascual Leone sobre las técnicas de estimulación no invasiva del cerebro, aplicadas tanto a terapia como a mejora de nuestras capacidades mentales.
En el programa vemos qué piensa la gente sobre estas técnicas y cómo las utilizaría ¿incrementarías tu memoria? ¿mejorarías tus habilidades sociales?
Pascual-Leone nos dará además algunos consejos para mantener nuestro cerebro sano mientras los estimuladores cerebrales nos llegan a todos.

No tenemos porqué conformarnos con lo que nos ha dado la naturaleza. Álvaro Pascual-Leone

También puedes leer la entrevista: estimula-tu-cerebro-para-vivir-mas-y-mejor

El Placer de Moverse Libremente

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Recuperar el placer del movimiento y la confianza en nuestro cuerpo.

En el taller, Tomarás Conciencia, a través de secuencias de movimientos diseñadas por Moshe Feldenkrais, en las que a partir de la exploración y vivencia de tu cuerpo en movimiento, descubrirás las mejores opciones del mismo obteniendo una sensación de libertad y bienestar que permanecerá en el tiempo.

Este proceso basado en la propia experiencia corporal permite a los participantes influir en sus hábitos cotidianos, variarlos, descubrir nuevas posibilidades y organizarse mejor a nivel gestual. Esta mejora de la funcionalidad del movimiento aparece progresivamente reflejada tanto en las tareas más cotidianas (estar sentado, alcanzar un objeto, mantenerse de pie, levantarse) como en aquellas donde se requiere gran habilidad (bailar, actuar, cantar, hacer deporte). Y ello en cualquier situación y a cualquier edad.

Respetando el cuerpo y el ritmo de cada persona, la mirada no está puesta en “lograr” ni en seguir un ejemplo fuera de uno mismo, sino en nuestro cuerpo así como es en ese momento, “aquí y ahora”. Los alumnos siguen las instrucciones de acuerdo a sus propias posibilidades en cada momento.

Durante el taller aprenderás a:

Movilizar las costillas y las vértebras de una forma inhabitual para que la espalda se estire relajadamente.
Aprender cómo la pelvis y las caderas son el centro de apoyo, el equilibrio y el poder.
Desarrollar flexibilidad, fuerza y movilidad en las articulaciones.
Visualizar y utilizar la imaginación para iniciar y completar un movimiento deseado.
Practicar y mejorar el equilibrio en un ambiente seguro.
Despertar pies y tobillos como sensores del equilibrio.
Descubrir diversas opciones de interacción entre las piernas, la pelvis, la espalda y la cabeza.
Utilizar las piernas para alinear cada una de las vertebras en una postura tan cómoda que posiblemente habías olvidado.
Reconocer la interacción de espalda y rodillas utilizando a éstas como palanca para activar la pelvis y la columna.
Comunicarse con la espalda a través de los pies y entender la importancia del apoyo de los mismos en la alineación de la columna vertebral.
Activar la conexión neurológica entre los pies y la región inferior de la espalda.
Revitalizar las vertebras con cada movimiento en brazos, hombros, omóplatos y columna.
Estimular tu sistema nervioso para que alcance su máxima vitalidad conectándolo con el movimiento fluido y refinado.
Experimentar opciones motrices distintas a las habituales para descubrir tu propio potencial.
Disfrutar de una sorprendente libertad de movimientos, dejándote llevar por ellos, para abrirte un camino al cambio que te llevará a abandonar la forma habitual de sostener tu cuerpo y tu imagen.

Enfocado a:

Personas que pasan mucho tiempo sentadas o de pie, que sufren de estrés o realizan alguna actividad física que sobrecarga su espalda, cuello, hombros y articulaciones. Se dirige, también, a todas aquellas personas que desean obtener en su vida cotidiana, más bienestar y aumentar su potencial para actuar, tanto a las personas que quieran empezar a conocer la práctica de este método de conciencia del movimiento, como a las que quieran seguir explorando en él para obtener nuevos recursos y aumentar su vitalidad a través de una nueva experiencia del movimiento consciente de su cuerpo. A todo tipo de profesionales: actores, terapeutas, profesores, músicos, bailarines, profesionales de la salud, de la educación y de la empresa.

Plazas Limitadas previa Inscripción.

Fuente: Feldenkrais Barcelona

¿Es la felicidad una decisión personal o un hábito?

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La felicidad no es un hábito, ni mucho menos una decisión. La felicidad va surgiendo del aprendizaje y resolución de los errores psicológicos.

Continúan apareciendo publicaciones que dan como ciertos conceptos erróneos como “entrenarse para la felicidad”, que “la felicidad es una decisión “. O incluso más absurdo todavía, que “la felicidad es un hábito “. Sería como decir, por ejemplo, que el amor a los hijos es un hábito que hay que ejercitar. El amor es un sentimiento, no se puede ejercitar.

La felicidad, el objetivo número uno

Siendo que la felicidad es el objetivo principal de todos los seres humanos, ¿es que son tan torpes que no se les ocurre decidir ser felices?

Evidentemente, esto no es así. La felicidad no es una simple decisión, ni algo que se consigue empeñándose o ejercitándola. Por supuesto que para ser feliz hay que dedicarle tiempo y atención al asunto, pero no con cuatro ideas simples y mucha tenacidad.

Si cuando los pioneros espaciales quisieron salir de la atmósfera terrestre lo hubieran hecho sin calcular qué forma debía tener el vehículo espacial, o la propulsión necesaria para contrarrestar la fuerza de la gravedad…, difícilmente hubieran tenido algún éxito. Y si no hubieran aprendido de las sucesivas experiencias, reflexionando sobre los errores, y proyectando soluciones, difícilmente habrían sido capaces de construir una estación espacial en órbita habitada permanentemente.

De la misma forma, la felicidad se obtiene paulatinamente a medida que se aprende, observando, reflexionando y entendiendo la realidad.

¿Cómo hay que hacer entonces?

Para ser feliz es imprescindible resolver lo que hace sufrir. La base del malestar y el sufrimiento proviene de los errores psicológicos. Estos errores son los conceptos erróneos que impiden entender y abordar la realidad con acierto.

Algunas ideas básicas que ayudan a encontrar el verdadero camino a la felicidad:

– El malestar o sufrimiento acontece en nuestro interior, en pensamientos, sensaciones y emociones. Las circunstancias externas pueden desencadenar el malestar, pero el sufrimiento ocurre dentro de uno.

– Claro que hay situaciones difíciles en la vida, la pérdida de un ser querido, la enfermedad, las dificultades económicas o los conflictos de relación, por ejemplo. Pero se puede aprender a abordar estas situaciones para minimizar el sufrimiento y abordarlas con inteligencia y serenidad.

– Enfocarse en actuar solamente sobre las circunstancias externas, tratando de cambiarlas, de evitarlas o de obviarlas como solución del problema interno no será suficiente en la mayoría de las situaciones.

– Conformarse con el sufrimiento, asumirlo, rebelarse, negarlo, justificarlo, culpar a alguien, culparse uno mismo…, todo esto son formas infructuosas de resolver el malestar.

– No hay que engañarse pensando que se sufre sólo por los demás. Principalmente se sufre por miedos, miedos propios, y se puede aprender a identificarlos para poderlos resolver.

– Para resolver el malestar, hay que prestar atención y aprender no sólo del comportamiento propio y ajeno, también de lo que se piensa y de lo que se siente.

El camino hacia la felicidad es darse cuenta y resolver los errores psicológicos, comprender la realidad y abordar la vida correctamente.

Fuente: El Huffington Post

Está comprobado: la meditación sí cambia el cuerpo y la mente

Está comprobado- la meditación sí cambia el cuerpo y la mente

Se supone que son tantos los beneficios de la meditación consciente que se ha vuelto cada vez más popular en los últimos años: reduce el estrés y el riesgo de padecer diversas enfermedades, mejora el bienestar y reconecta el cerebro.

Sin embargo, ha habido pocos experimentos para respaldar estas afirmaciones. Los defensores de esta práctica se han apoyado en muestras demasiado pequeñas con sujetos no representativos como monjes budistas aislados que meditan por horas todos los días, o bien, en estudios sin control aleatorio ni grupos que reciban placebo.

Pero este mes, un estudio que publicó la revista Biological Psychiatry proporciona rigor científico a la meditación consciente y por primera vez muestra que, a diferencia de un placebo, puede cambiar el cerebro de la gente común y corriente, y posiblemente, mejorar su salud.

La meditación consciente requiere “una atención abierta, receptiva y carente de juicios de la experiencia en el momento presente”, dijo J. David Creswell, director del estudio, profesor adjunto de psicología y director del Laboratorio de Desempeño Humano y Salud en la Universidad Carnegie Mellon. Una de las dificultades en el estudio de la meditación ha sido la cuestión del placebo. En los estudios de rigor científico, unos participantes reciben tratamiento y a otros se les da placebo: los últimos creen que están recibiendo tratamiento pero en realidad no es así. Pero, normalmente, la gente se da cuenta si está meditando. En colaboración con científicos de varias universidades, el Dr. Creswell logró fingir la meditación consciente.

Primero reclutaron a 35 hombres y mujeres desempleados que buscaban trabajo y padecían de un estrés considerable. Les tomaron muestras de sangre y tomografías del cerebro. A la mitad de los sujetos les enseñaron meditación consciente formal en un centro de retiro. El resto realizó una especie de falsa meditación consciente, enfocada en la relajación y en distraerse de las preocupaciones y el estrés.

“Pusimos a todos a hacer ejercicios de estiramiento, por ejemplo”, explica el Dr. Creswell. El grupo de conciencia plena puso atención a las sensaciones corporales, incluyendo las desagradables. Al grupo de relajación se le invitó a conversar e ignorar su cuerpo, mientras su líder contaba chistes.

Después de tres días, los participantes dijeron a los investigadores que se sentían renovados y con mayor capacidad de soportar el estrés del desempleo. Sin embargo, las tomografías de seguimiento mostraron diferencias únicamente en aquellos que habían practicado la meditación consciente. Había más actividad —o comunicación— entre las partes de su cerebro que procesan las reacciones relacionadas al estrés, así como en otras áreas asociadas con la concentración y la tranquilidad. Cuatro meses después, quienes habían puesto en práctica la meditación consciente tenían en la sangre menores niveles de un indicador de inflamación nociva comparados con los del grupo de relajación; aunque pocos integrantes del primer grupo seguían con la meditación.

El Dr. Creswell y sus colegas creen que los cambios en el cerebro contribuyeron a la reducción inflamatoria, aunque sigue sin saberse con precisión de qué manera. Tampoco está claro si es necesario pasar tres días en contemplación ininterrumpida para cosechar los beneficios. Sobre cuánta meditación es necesaria para mejorar la salud, el Dr. Creswell afirmó: “Todavía no sabemos cuál es la dosis ideal”.

Fuente: The New York Times