Taller Intensivo: Explorar el Movimiento, un Viaje hacia uno Mismo

¿Quieres explorar en profundidad cómo te mueves?
¿Quieres saber por qué hay posturas o gestos que te producen malestar, dolor o tensión?
¿Quieres descubrir cómo moverte sin dolor con fluidez, flexibilidad, armonía, elegancia e inteligencia?
¿Quieres recuperar el placer del movimiento y la confianza en tu cuerpo?
¿Quieres aprender a eliminar el estrés con los patrones de movimiento funcional que harán tu vida más placentera y con mayor bienestar?
¿Quieres entender cómo se relaciona tu cuerpo con tus emociones y pensamientos?
¿Quieres obtener mejoras significativas a través del mindfulness en movimiento en la postura, equilibrio y coordinación?
¿Quieres experimentar una relajación física y serenidad mental para superar y alejarte de la ansiedad, depresión y estrés?

Taller 13 de Mayo.

Plazas Limitadas previa inscripción.

¿Te lo vas a perder?

Cuando somos capaces de elegir, podemos vivir en libertad. Feldenkrais Barcelona

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Explorar el Movimiento, un Viaje hacia uno Mismo

Una vía de encuentro y autoconocimiento explorando el movimiento. Un viaje interior a través del movimiento consciente, con el objetivo de recuperar una mayor flexibilidad, eficiencia y armonía en el cuerpo y la mente.

Experimentar diversas maneras de moverse para reconquistar, alinear y liberar las articulaciones y la respiración. Buscaremos mejorar nuestra disposición físico-mental y disfrutar de nuestro cuerpo en diferentes posturas y en movimiento.

Tomarás Conciencia a través de secuencias de movimientos, diseñadas por Moshe Feldenkrais, en las que a partir de la exploración y vivencia de tu cuerpo en movimiento, descubrirás las mejores opciones del mismo obteniendo una sensación de libertad y bienestar que permanecerá en el tiempo.

Durante el taller aprenderás a:

Alejarte del estrés, los dolores y las tensiones debidas a malas posturas.
Explorar la respiración y descubrir la flexibilidad y movilidad de tus costillas.
Aumentar la flexibilidad, coordinación y el bienestar corporal.
Mejorar la postura, movilidad y funcionalidad del cuerpo.
Utilizar imágenes mentales para mejorar y ampliar la imagen interna y la eficiencia del movimiento.
Desarrollar la atención al momento presente en acción.
Agudizar la atención al propio cuerpo y a su uso.
Reducir el dolor y el malestar para aprender a moverte con mayor facilidad y comodidad, eliminando tensiones innecesarias.
Aprender el arte de los movimientos conscientes para aumentar tu bienestar y re-descubrir la flexibilidad en cuerpo y mente.
Sentirte cómodo y en armonía contigo mismo y con el entorno.
Comprender el vínculo entre postura y emociones.
Estimular el cerebro a través del movimiento.
Descubrir nuevas maneras de realizar lo que habitualmente hacemos, generando mejores alternativas y haciendo posible la elección de la más beneficiosa.
Disfrutar de una sorprendente libertad de movimientos, dejándote llevar por ellos, para abrirte un camino al cambio que te llevará a abandonar la forma habitual de sostener tu cuerpo y tu imagen.

Respetando el cuerpo y el ritmo de cada persona, la mirada no está puesta en “lograr” ni en seguir un ejemplo fuera de uno mismo, sino en nuestro cuerpo así como es en ese momento, “aquí y ahora”. Los alumnos siguen las instrucciones de acuerdo a sus propias posibilidades en cada momento.

Enfocado a:

Personas que pasan mucho tiempo sentadas o de pie, que sufren de estrés o realizan alguna actividad física que sobrecarga su espalda, cuello, hombros y articulaciones. Se dirige, también, a todas aquellas personas que desean obtener en su vida cotidiana, más bienestar y aumentar su potencial para actuar, tanto a las personas que quieran empezar a conocer la práctica de este método de conciencia del movimiento, como a las que quieran seguir explorando en él para obtener nuevos recursos y aumentar su vitalidad a través de una nueva experiencia del movimiento consciente de su cuerpo. A todo tipo de profesionales: actores, terapeutas, profesores, músicos, bailarines, profesionales de la salud, de la educación y de la empresa.

Plazas Limitadas previa Inscripción.

Fuente: Feldenkrais Barcelona

Cómo leer el Cuerpo

Mucho antes de que existieran los aparatos de rayos X, los escáners y los análisis de sangre, los sanadores tradicionales empleaban métodos no agresivos para determinar el estado de salud, el talento y el carácter. De estos conocimientos nació un profundo aprecio por la unidad de cuerpo, mente y espíritu. Para el diagnosticador oriental, el cuerpo es la manifestación física del alma. Cuerpo y alma son uno. El cuerpo es a la vez síntoma y símbolo del espíritu.

La diagnosis oriental es el arte de ver lo profundo bajo la superficie; de revelar la verdad interior.

Todas las personas buscamos respuestas a los interrogantes más importantes de la vida: ¿Quién soy? ¿Cuáles son mis fuerzas? ¿Cuáles son mis debilidades? ¿Cuál es la orientación de mi vida?

Mi objetivo es mostrarle sus puntos buenos, aquellos aspectos en los cuales es usted fuerte, evolucionado y dotado. Deseo que sepa qué es lo que está bien en usted, y que al mismo tiempo desarrolle un aprecio profundo por su propia persona.

Cuanto más conocemos nuestras fuerzas, con mayor facilidad podemos elegir caminar en la dirección de nuestros talentos y felicidad. El conocimiento mejora la calidad de nuestra vida.

No creo que se deba cambiar para ser feliz. Más bien, es necesario conocer y cultivar lo que está bien en uno. Ya poseemos todo lo que necesitamos para ser felices.

Solemos tener una visión incorrecta de nosotros mismos. La mayoría de las personas creen que fallan en algo; piensan que tienen que cambiar para ser felices. Esta actitud las impulsa a sentirse inferiores y culpables. Mi posición es diferente. Cada uno de nosotros ya es bueno y valioso; ya somos capaces de ser felices. La clave es conocer y cultivar lo bueno que hay en nuestro interior.

Cómo leer el Cuerpo

Está comprobado: la meditación sí cambia el cuerpo y la mente

Se supone que son tantos los beneficios de la meditación consciente que se ha vuelto cada vez más popular en los últimos años: reduce el estrés y el riesgo de padecer diversas enfermedades, mejora el bienestar y reconecta el cerebro.

Sin embargo, ha habido pocos experimentos para respaldar estas afirmaciones. Los defensores de esta práctica se han apoyado en muestras demasiado pequeñas con sujetos no representativos como monjes budistas aislados que meditan por horas todos los días, o bien, en estudios sin control aleatorio ni grupos que reciban placebo.

Pero este mes, un estudio que publicó la revista Biological Psychiatry proporciona rigor científico a la meditación consciente y por primera vez muestra que, a diferencia de un placebo, puede cambiar el cerebro de la gente común y corriente, y posiblemente, mejorar su salud.

La meditación consciente requiere “una atención abierta, receptiva y carente de juicios de la experiencia en el momento presente”, dijo J. David Creswell, director del estudio, profesor adjunto de psicología y director del Laboratorio de Desempeño Humano y Salud en la Universidad Carnegie Mellon. Una de las dificultades en el estudio de la meditación ha sido la cuestión del placebo. En los estudios de rigor científico, unos participantes reciben tratamiento y a otros se les da placebo: los últimos creen que están recibiendo tratamiento pero en realidad no es así. Pero, normalmente, la gente se da cuenta si está meditando. En colaboración con científicos de varias universidades, el Dr. Creswell logró fingir la meditación consciente.

Primero reclutaron a 35 hombres y mujeres desempleados que buscaban trabajo y padecían de un estrés considerable. Les tomaron muestras de sangre y tomografías del cerebro. A la mitad de los sujetos les enseñaron meditación consciente formal en un centro de retiro. El resto realizó una especie de falsa meditación consciente, enfocada en la relajación y en distraerse de las preocupaciones y el estrés.

“Pusimos a todos a hacer ejercicios de estiramiento, por ejemplo”, explica el Dr. Creswell. El grupo de conciencia plena puso atención a las sensaciones corporales, incluyendo las desagradables. Al grupo de relajación se le invitó a conversar e ignorar su cuerpo, mientras su líder contaba chistes.

Después de tres días, los participantes dijeron a los investigadores que se sentían renovados y con mayor capacidad de soportar el estrés del desempleo. Sin embargo, las tomografías de seguimiento mostraron diferencias únicamente en aquellos que habían practicado la meditación consciente. Había más actividad —o comunicación— entre las partes de su cerebro que procesan las reacciones relacionadas al estrés, así como en otras áreas asociadas con la concentración y la tranquilidad. Cuatro meses después, quienes habían puesto en práctica la meditación consciente tenían en la sangre menores niveles de un indicador de inflamación nociva comparados con los del grupo de relajación; aunque pocos integrantes del primer grupo seguían con la meditación.

El Dr. Creswell y sus colegas creen que los cambios en el cerebro contribuyeron a la reducción inflamatoria, aunque sigue sin saberse con precisión de qué manera. Tampoco está claro si es necesario pasar tres días en contemplación ininterrumpida para cosechar los beneficios. Sobre cuánta meditación es necesaria para mejorar la salud, el Dr. Creswell afirmó: “Todavía no sabemos cuál es la dosis ideal”.

Fuente: The New York Times