Cinco maneras de mejorar su capacidad intelectual

Es posible mejorar radicalmente la agilidad mental. Norman Doige, psiquiatra y autor de The Brain’s Way of Healing (La vía de curación del cerebro), sugiere cinco estrategias para agudizar su mente.

Antes se pensaba que el cerebro estaba cableado y que, a diferencia de otros órganos, una vez dañado o enfermo, no podría repararse a sí mismo o restaurar las funciones perdidas. Ahora sabemos que, de hecho, el cerebro es neuroplástico – que la actividad y la experiencia mental se pueden utilizar para cambiar la estructura de las conexiones dentro de él. Estos nuevos principios se están utilizando para mejorar radicalmente, e incluso a veces curan, algunos problemas cerebrales que antes parecían irreversibles – y algunos de ellos también se pueden utilizar en la vida diaria para mejorar la salud y el rendimiento de nuestro cerebro. He aquí las cinco estrategias para probar:

Caminar 3 kilómetros al día. El ejercicio regular, como caminar, se ha demostrado que es un factor clave para reducir el riesgo de demencia en un 60%. Una razón puede ser que cuando los animales salen a muy largos caminatas, por lo general es a buscar un nuevo territorio inexplorado en el que vivir – porque huyen de un depredador, o porque en el que viven los alimentos se han agotado. El cerebro, adelantándose al hecho de que el animal tendrá que aprender mucho sobre este nuevo territorio, libera factores de crecimiento, que actúan como fertilizante promotor del crecimiento en el cerebro, lo que le permite construir conexiones entre las células más fácilmente a medida que aprende. Una caminata estable tiene el mismo efecto sobre nosotros, poniendo nuestro cerebro en un estado más neuroplástico. No es necesario hacer ejercicio violento: la distancia necesaria para contribuir a un menor riesgo de demencia es caminar tres kilómetros o andar 16 kilómetros en bicicleta, cinco días a la semana.

Aprender un nuevo baile (o idioma o un instrumento musical) A medida que envejecemos, y en especial al entrar en la edad madura, ya no estamos poniendo carga a nuestro cerebro tanto como lo hicimos cuando estábamos en la escuela. La mayor parte de la edad mediana la pasamos re-usando habilidades ya dominadas, tales como leer el periódico y la repetición de tareas familiares en el trabajo. Para mantener un cerebro que envejece se requiere ejercicio novedoso y demandante: hacer algo tan difícil como aprender un nuevo idioma o un nuevo baile, o tocar un nuevo instrumento musical. Estas actividades involucran una parte del cerebro llamada el núcleo basal (nucleus basalis), que es responsable de ayudarnos a prestar atención y consolidar nuevas conexiones en el cerebro cuando aprendemos algo. Lo ideal sería la práctica diaria durante una hora, con concentración de alta calidad enfocada en todo.

Haga ejercicios cerebrales serios A medida que envejecemos, nuestros cerebros se vuelven más “ruidosos”. No son tan buenos para registrar nueva información con señales claras y fuertes, y se hace más difícil retener la información que se registró de una forma turbia. Los ejercicios cerebrales serios, como los que surgieron de la obra del pionero de la neuroplasticidad Michael Merzenich, están diseñados para capacitar áreas específicas del cerebro para procesar sonidos e imágenes. Un estudio de National Institutes of Health mostró que sus efectos duraron 10 años, y que los participantes mejoraron no sólo en los ejercicios, sino en el uso de sus cerebros en la vida. Estos ejercicios son muy diferentes de la mayoría de los juegos de cerebro de computadora o los de los periódicos; son muy difíciles y requieren una intensa concentración. Un ejemplo es el de escuchar combinaciones consonante-vocal que se confunden fácilmente, reproducidas a una velocidad cada vez más rápida. Ayuda a afinar los procesadores auditivos del cerebro, para grabar señales más nítidas, más claras de esos sonidos – así que cuando usted oiga un nombre en una fiesta, éste se registra de manera fuerte, y es fácil de recuperar de la memoria. Los ejercicios para el cerebro utilizadas en el estudio de National Institutes of Health, ahora se llaman “HQ Brain”.

Preste mucha atención a su voz Usted puede haber notado que algunas veces puede quedarse hasta sólo escuchar el sonido de alguien dando una conferencia, mientras otra persona que podría ser un profesor muy serio, pero con una voz que drena su energía y le pone a dormir. Lo que diferencia a las voces que nos cargan de aquellas que nos “descargan”, es la frecuencia vocal y la habilidad de la persona que habla de oír las diferencias sutiles en su propia voz. La persona que tiene una voz rica, la tiene porque su capacidad de escuchar es superior, no por sus cuerdas vocales. Si usted escucha cuidadosamente lo que está diciendo mientras habla – el sonido, no sólo el contenido – usted lo refinará, y dará energía a una voz que carga, en contraposición a una voz que drena sus energías y la de los demás.

Descanse tanto como le pida su cuerpo Un estudio reciente de la Universidad estadounidense de Rochester (University of Rochester) mostró que durante el sueño, las células del cerebro llamadas células gliales abren canales especiales que permiten eliminar los productos de desecho y las toxinas que se acumulan en el cerebro, incluyendo las mismas proteínas que se acumulan en la demencia. Además de esto, mientras dormimos, las conexiones recién formadas – entre las neuronas que son creadas por el aprendizaje del día anterior – se consolidan y se hacen más duraderas. Los occidentales modernos han ido perdiendo el sueño progresivamente debido a inventos que nos alejan de nuestra verdadera naturaleza. La bombilla eléctrica y, por supuesto, el internet 24/7, significa que estamos a menudo tan alerta que no estamos escuchando las señales de nuestro cuerpo cuando es hora de dormir. En el siglo 19, el adulto promedio occidental pensó que era normal tener alrededor de nueve horas de sueño. En América del Norte, es ahora más hacia las siete horas, y en disminución. Las recomendaciones varían, pero algunos investigadores dicen que 8,5 horas es un mejor promedio al que debemos apuntar.

Traducción al Español del artículo publicado por Norman Doidge el 15 de Febrero 2015 en: http://www.theguardian.com/lifeandstyle/2015/feb/15/five-ways-to-improve-your-brainpower-norman-doidge

Fuente: Henry J Leal

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Estimula tu cerebro para vivir más y mejor

Todavía pasarán unos años antes que la mejora de nuestras habilidades mentales sea tan sencilla… ¡Pero no es pronto para ir reflexionando sobre ello!

Si nos esforzamos en tener un cuerpo joven, ¿por qué no actuar igual con el cerebro?
Elsa Punset charla con el neurólogo Álvaro Pascual Leone sobre las técnicas de estimulación no invasiva del cerebro, aplicadas tanto a terapia como a mejora de nuestras capacidades mentales.
En el programa vemos qué piensa la gente sobre estas técnicas y cómo las utilizaría ¿incrementarías tu memoria? ¿mejorarías tus habilidades sociales?
Pascual-Leone nos dará además algunos consejos para mantener nuestro cerebro sano mientras los estimuladores cerebrales nos llegan a todos.

No tenemos porqué conformarnos con lo que nos ha dado la naturaleza. Álvaro Pascual-Leone

También puedes leer la entrevista: estimula-tu-cerebro-para-vivir-mas-y-mejor

La curiosidad, el verdadero motor del aprendizaje

¿Alguna vez te has preguntado qué llevó al ser humano a explorar los fondos marinos, a escalar las montañas más altas, a poner los pies en la superficie lunar o a enviar varios robots a Marte? La curiosidad es un instinto natural que confiere una ventaja de supervivencia a ciertas especies, posibilitando el conocimiento de su entorno y favoreciendo conductas de adaptación al miso. Es el aspecto emocional que engendra en los seres vivos conductas de exploración, investigación y aprendizaje. En el caso de los seres humanos la curiosidad es la base sobre la que se apoya el desarrollo científico y tecnológico, y en el que debería basarse el proceso educativo y de formación de los individuos de nuestra sociedad.

El ser humano en sus etapas más tempranas del desarrollo muestra una gran curiosidad por sí mismo, por los demás y por su entorno. En los niños más pequeños podemos apreciar ese indicio de curiosidad por observar todo lo que les rodea, así como alcanzar y manipular los objetos que tiene a su alcance. Todo este proceso dota al niño de información que le será muy útil en su proceso de aprendizaje. Lo lamentable es que conforme vamos creciendo parece que nuestra curiosidad va disminuyendo, ya sea porque la educación que recibimos provoca que asociemos el aprendizaje con algo aburrido, mecánico y carente de valor para nuestro día a día, o por determinados aspectos culturales que nos hacen entender que la curiosidad está mal vista ―téngase en cuenta el refrán «la curiosidad mató al gato»― puesto que se asocia con temeridad y falta de precaución.

El experto en neurociencia Charan Ranganath parece haber demostrado que la curiosidad prepara al cerebro para el aprendizaje y la memoria a largo plazo. Para ello realizó un estudio en el que a los participantes se les hacía una pregunta, y 14 segundos después se les mostraba un rostro de forma aleatoria. Se puedo comprobar que cuanto mayor interés generaba una pregunta, más se favorecía una mayor eficacia a la hora de recordar, ya que los sujetos no solo recordaban mejor la respuesta, sino que también el rostro de la foto que habían visto 14 segundos después de la pregunta.

La curiosidad también es la base del desarrollo del talento. Esto ocurre porque primero encontramos algo que llama nuestra atención y nos interesamos por ello. Después la curiosidad nos lleva a buscar más información sobre ese tema, y finalmente profundizamos en ese campo desarrollando una serie de habilidades concretas. Por ejemplo, podría darse el caso de que en un momento determinado nos llamase la atención ver a alguien patinando por el paseo de la ciudad costera que solemos visitar. Posteriormente buscaría información sobre qué equipaje necesito para patinar, qué patines son los que mejor se adaptan para un patinador novel o cuáles son los mejores lugares para empezar. Finalmente me iniciaría en la práctica del patinaje de forma gradual, e iría desarrollando las habilidades necesarias para desenvolverme en este deporte.

Cuando una actividad concreta despierta nuestra curiosidad, esto promueve nuestras emociones positivas, nos permite fijar la atención en ella, facilita la toma de decisiones complejas y posibilita un aumento de la perseverancia necesaria para alcanzar las metas. Por todos estos motivos, los maestros que consiguen despertar la curiosidad en sus alumnos consiguen que éstos encuentren la experiencia del aprendizaje más satisfactoria y obtienen mejores resultados.

¿Cómo podemos fomentar la curiosidad en los niños?

  • Debemos favorecer su exposición a diferentes experiencias. En el proceso de aprendizaje la repetición es esencial para consolidar algunos conocimientos y habilidades, así como para generar hábitos; no obstante debemos tratar de proporcionarles cuantas más vivencias mejor tanto a nivel motor como cognitivo.
  • Les presentaremos determinadas actividades de forma enigmática y misteriosa, haciéndole ver que es algo que se sale de lo cotidiano, como podría ser la visita a un museo o a algún entorno natural.
  • Favorecer que nos hagan preguntas, dándoles a entender que no hay preguntas estúpidas. Les otorgaremos respuestas sinceras, con información adecuada para su edad.
  • Ayudarles a desarrollar su imaginación a través de cuentos, juegos y dramatizaciones para que puedan explorar y construir mundos imaginarios.
  • Proporcionarles la oportunidad de realizar manipulaciones y experimentos sencillos como podrían ser recetas de cocina u otros con materiales tan básicos como el agua y la arena de la playa.

La curiosidad también está asociada con la inteligencia, la autonomía, la autoestima y la capacidad para resolver problemas. Esto ocurre porque la curiosidad y el conocimiento se retroalimentan, ya que adquirir conocimientos específicos despierta nuestra curiosidad, lo cual aumenta nuestro deseo de conocimiento y esto a su vez fomenta nuestra creatividad. Cuando nuestras habilidades en un campo concreto aumentan, la sensación de dominio sobre esa materia o disciplina  hace que aumente nuestra curiosidad para hacerlo mejor, e incluso para adquirir nuevas habilidades.

Por otro lado, el desconocimiento sobre lo que uno no sabe es el gran enemigo de nuestra curiosidad. También el exceso de confianza o el narcisismo puede menguar nuestra curiosidad, impidiendo que nuestro conocimiento y nuestras habilidades se expandan por el mero hecho de pensar que ya lo sabemos todo. Al igual que otro factor tremendamente limitante es el miedo a salir de nuestra zona de confort.

Solemos escuchar a menudo que la motivación es el motor que nos mueve. Esto ocurre porque la curiosidad provoca que nos interesemos por algo, y la motivación es el impulso que nos mueve a realizar determinadas acciones y a persistir en ellas para alcanzar un fin determinado. Siguiendo con esta metáfora, si consideramos que la motivación es el motor de nuestro aprendizaje, tenemos que tomar conciencia de la importancia de la curiosidad, puesto que ésta sería la chispa producida por la bujía que pondría en marcha ese motor.

¡Tened en cuenta que alimentar la curiosidad de forma constructiva es una de las mejores vías de crecimiento personal! El aprendizaje no tiene que ser para nada una tarea ardua y aburrida como tal vez nos enseñaron en el colegio, el instituto o la universidad. Hay pocas experiencias tan gratificantes como aprender algo que realmente nos guste y que sentimos que vamos dominando. En su libro Flow el psicólogo Mihalyi Csikszentmihalyi nos dice que el estado de flujo es aquel en el que la persona está absorta en una actividad que le produce gran satisfacción, perdiendo así el sentido del tiempo y de cualquier estímulo externo. Es una vivencia intensa, pero controlable. Es el estado que muestra un niño cuando juega, un bailarín cuando baila, un músico cuando toca su instrumento o un deportista cunado entrena. Seguro que lo has sentido alguna vez, de lo contrario no coartes tu curiosidad, dale vida y seguro que llegas a experimentarlo. ¡Te encantará!

A continuación os dejamos un pequeño vídeo explicativo del físico teórico estadounidense Michio Kaku, en el que explica cómo en los institutos se mata la curiosidad por la ciencia.

Fuente: nueces y neuronas